Mapamundi Mercator vs real: el día que entendí que el centro no es inocente
Durante años pensé que los mapas solo mostraban lugares.
Crecí con el mapamundi habitual en Europa, el de los libros de texto y Google Earth: Europa en el centro, África debajo, América a la izquierda, Asia a la derecha. Un mundo con unas superficies y unos perímetros por los que a medida que crecía me imaginaba viajando y conocía.
Lo que no sabía era qué posición respecto al mundo me estaba dando ese mapa.
No fue hasta que llegué a China y vi el mismo mapa de siempre, pero con Asia en el centro, cuando algo hizo clic. El dibujo era casi el mismo pero algo no menor era diferente y cambiaban el orden de las cosas.
El centro había cambiado, de repente Europa y África estaba a la izquierda del todo del mapa y América a la derecha.
Y entendí que el centro no es una casualidad, es una decisión con consecuencias para el que mira.

El mapamundi que aprendimos: la proyección de Mercator
El mapa que aprendimos en el colegio (con Europa en el centro o no) está basado en la proyección de la Tierra creada en 1569 por Gerardus Mercator.
Fue una proyección creada para facilitar la navegación marítima de la época.

Se dibujó una proyección cilíndrica paralela del globo terráqueo. En este tipo de proyección se envuelve la Tierra con un cilindro de papel y se proyectan su superficie sobre él. Luego desenrollas ese cilindro. Eso es, simplificando, el mapa de Mercator.
La gran ventaja de esta proyección es que conserva los ángulos. Por lo que los navegantes podían calcular dirección calculando ángulos y sin necesidad de conversión navegar por ellos.
Para el siglo XVI, fue revolucionaria. Y para hoy en día también tiene un sentido para Google Maps por ejemplo, nos hace mas fácil guiarnos por la tierra pues carreteras y calles tienen el ángulo real.
Pero tiene un precio.
El problema: cuando conservar ángulos deforma tamaños
Representar una esfera en un plano siempre implica elegir qué se conserva y qué se distorsiona. Es imposible hacer una proyección plana sin distorsionar algo.
Mercator eligió conservar los ángulos y lo que se sacrifica es el tamaño real de los continentes. Sobre todo cuanto más lejos está un territorio del ecuador, mayor es la distorsión.
De ahí que Groenlandia parece casi del tamaño de África.
Pero en realidad, África es aproximadamente catorce veces más grande.

Y que en África convirtiendo los países a su escala real, caben Estados Unidos, China, Groenlandia, India y buena parte de Europa… y aún sobra espacio. Cuando lo leí no lo creía y lo comprobé en varias webs que existen en las que se compraran los tamaños de los países, una de ellas es True Size (por si te apetece curiosear)
El resultado es que cuando algo se representa sistemáticamente más grande, como pasa con todo el norte global… lanza un mensaje de poder.
Mapamundi Mercator vs real: otras formas de dibujar el mundo
Hay muchas proyecciones alternativas que se han hecho durante la historia. En 2018 se presentó una alternativa interesante: la proyección Equal Earth.
Su objetivo era mantener las proporciones reales de los continentes, reduciendo las distorsiones extremas de tamaño.
Como ninguna, no es perfecta, pero intenta ser más fiel a los tamaños reales de los países que la de Mercator.
De ahí surgió también el movimiento #correctthemap, que busca promover la representación de Equal Earth en escuelas, medios y redes.
No se trata solo de cartografía, se trata de qué mensaje lanza. No es inocente.


El norte “arriba”… ¿según quién?
Y es que eso puede ir más allá, como bromeaba Mafalda, eso de que el norte esté “arriba” también es una convención.
En el espacio no hay arriba ni abajo. La Tierra per se no tiene orientación.
Podríamos haber dibujado Africa, Latinoamérica , el Sud Este asiático y Oceanía arriba, fue una convención en la cartografía europea que acabó imponiéndose globalmente.
Cuestionar lo aprendido y re-mirar lo de siempre es uno de mis puntos de partida.




