Monica | Cúrcuma Viatges

Monica de Cúrcuma Viatges: otra manera de viajar por Marruecos

Ficha de la entrevistada

🧑 NombreMonica, fundadora de Cúrcuma Viatges
📍 LugarEssaouira, región de Marrakech-Safi, Marruecos (Gravación online)
🏠 Tipo de viviendaCasa tradicional con patio interior
📅 Vive aquí desdeEn proceso de traslado definitivo tras más de 20 años viajando y trabajando en al país
🌍Su origenCataluña, España
🔍 Dato curiosoEl nombre “Cúrcuma” nació de una anécdota con una viajera

Resumen de la conversación

Veinte años de ida y vuelta

La primera vez que Mónica viajó a Marruecos fue en 2004. Lo que empezó como un plan improvisado terminó convirtiéndose en cuarenta días recorriendo el país, conviviendo con familias, atravesando el Atlas, el desierto y la costa atlántica.

Explica que si algo la hizo volver una y otra vez fue la hospitalidad y esa vida compartida que encontró en las personas con las que convivió: comer en grupo, puertas abiertas, conversaciones constantes. Ese encuentro la llevó a cuestionar ritmos, prioridades y valores que hasta entonces había dado por sentados.

Con el tiempo, esa relación personal se convirtió en proyecto profesional. En 2017 fundó Cúrcuma Viatges, especializada en viajes personalizados por Marruecos, con especial atención a la costa atlántica. De una manera natural, lo que empezó como ayuda a conocidos terminó siendo su dedicación principal, hasta dejar su trabajo anterior. Ahora además, está dando el paso de instalarse cerca de Essaouira de forma estable.

Vivir hacia dentro

La casa que ha alquilado y arreglado en Essaouira responde a su deseo de no habitar el país desde una burbuja extranjera, sino de convivir, en la medida de lo posible, dentro de un entorno cotidiano. Buscó una vivienda tradicional en un barrio residencial, con patio interior, construida con materiales locales.

En un lugar marcado por el viento, la casa con patio adquiere un sentido de refugio más allá de un techo y cuatro paredes. No es solo protección frente al clima, sino también un exterior que pertenece a lo privado, desde el que organizar el día con otro ritmo. Un lugar donde no es necesario estar saliendo constantemente al espacio público, porque la vida doméstica se extiende entre el interior y exterior, permitiendo que lo cotidiano suceda de una forma más discreta.

Ha adaptado el espacio con pequeñas reformas: instalaciones básicas, una cocina más funcional, baldosas hidráulicas típicas de la zona hechas a medida, una pérgola y poco más. Procesos que, según explica, requieren paciencia y negociación con artesanos locales, pero que le han permitido trabajar con materiales del entorno y obtener resultados que difícilmente hubiera imaginado fuera de ese contexto.

Arquitectura como experiencia

La elección de su casa llega como consecuencia de uno de los valores más claros de Cúrcuma Viatges, el cuidado en la elección de alojamientos. Para Monica, dormir en un lugar también es una forma de entenderlo. No selecciona hoteles neutros, sino espacios con identidad ligados a cada zona del país y a su arquitectura vernácula: riads, kasbahs, dars, lodges integrados en el paisaje, casas tradicionales según la región.

Con ello no busca transmitir una estética concreta, sino que, a través de los materiales, la estructura y la relación con el clima y el espacio público, la arquitectura cuente cosas del territorio sin necesidad de explicaciones explícitas.

Cambio generacional en Marruecos

En la conversación hablamos de “mujeres”. Y quiero situarlo bien: en una conversación a veces es difícil matizar todo. Cuando le pregunto, no me refiero a un ente abstracto como “las mujeres en Marruecos”, sino a lo que ella ha ido observando desde su experiencia personal y profesional.

Marruecos no es homogéneo y las diferencias entre regiones, generaciones y entornos urbanos o rurales son evidentes. Desde esa diversidad, lo que ella ha observado en estos 20 años en su entorno y en los sectores con los que trabaja es un cambio generacional visible: más emprendimiento joven, más estudios superiores, más mujeres liderando proyectos y una voluntad de ampliar posibilidades vitales más allá de los modelos familiares tradicionales.

Reconoce, sin embargo, que ha tenido más conversaciones sobre estos procesos con hombres que con mujeres, en parte porque ellos siguen teniendo mayor presencia en el espacio público, especialmente en el ámbito turístico en el que ella se mueve.

Sumergirse o quedarse fuera

Hay una frase de un amigo suyo que siento que resume su relación con el país: Marruecos como un océano. O te sumerges o te quedas en la superficie. Para ella, la diferencia entre viajar y vivir está ahí. Vivir implica aceptar que no todo depende de tu control, que los ritmos no son los tuyos y que muchas cosas no funcionan según el esquema, muy extendido en Europa, de productividad constante.

En ese contraste encontró algo importante. Mientras en Cataluña sentía la presión de tener que anticiparlo y organizarlo todo, en Marruecos, en su experiencia cotidiana, empezó a experimentar otra relación con el tiempo y con la incertidumbre.

Quizá esa sea también la base de su forma de viajar y ahora de acompañar a otros que quieren visitar Marruecos: no vender un destino por su belleza, sino facilitar una experiencia que, como las casas, permita mirar hacia fuera y al mismo tiempo hacia dentro.

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