Saida | Amizmiz

Saida en el Atlas marroquí: 3 vidas en una.

Hospitalidad, tradición y futuro desde su casa familiar

Ficha de la entrevistada

🧑 NombreSaida
📍 LugarAmizmiz, provincia de Al Haouz, Marruecos
🏠 Contexto Casa familiar de piedra y barro adaptada como alojamiento
📅 Vive aquí desdeDesde su infancia
🧩 Actividad / RolTurismo rural y confección de alfombras tradicionales
🌿 Proyecto
– Alojamiento rural Saida Berber House
– Red de artesanas que genera ingresos para mujeres
– Asociación escolar con apoyo a escuelas rurales
🔍 Dato curiosoAprendió árabe, francés e inglés sola, estudiando con diccionarios.

Resumen de la conversación

Llegamos a media tarde a casa de Saïda, después de un día intenso de entrevistas y visitas por la región. Ella, visiblemente ajetreada pero sonriente, nos recibe y me dice que, si me apetece, podemos hablar en ese mismo momento, que está deseando conocer más sobre Camu·Camu. A mí me entran los nervios: pensaba que la entrevista sería por la mañana y que podría prepararme un poco más, pero estas cosas son así. Tras confirmar que me permite grabar y encender la cámara, empezamos un pequeño recorrido por la casa.

Nos cuenta, con cariño, cómo era la vida tradicional en las viviendas del Alto Atlas, cómo se cocinaba antes y cómo se cocina ahora, los animales que cría y de los que obtiene huevos, queso y mantequilla, y la huerta de donde salen el , la menta, las especias y muchos de los vegetales que prepara para su familia y para los huéspedes. Terminamos la visita en la sala exterior construida después del terremoto de septiembre de 2023 —estamos en una de las áreas más afectadas del país, muy cerca del epicentro—. Y aquí, rodeados de alfombras coloridascañizo tradicional, un delicioso té y pastas caseras, nos sentamos a hablar.

Una casa construida por su abuelo, un proyecto construido por ella

Saïda nos recibe en la casa que su abuelo construyó en una aldea cercana a Amizmiz, en el Alto Atlas. Es una vivienda tradicional en la que durante su infancia llegaron a vivir más de veinte personas en solo tres habitaciones, como era habitual en la época, con varias generaciones bajo el mismo techo. Hoy, Saïda la ha ido ampliando cuando el tiempo y el dinero se lo han permitido, combinando su vida cotidiana con su familia en la casa con un alojamiento rural donde recibe visitantes, organiza actividades y emplea a mujeres de la zona, tanto en Saida Berber House como en su negocio de confección de alfombras.

Imaginar una vida distinta a los 14 años

Durante la conversación, nos cuenta cómo, siendo aún una niña, comenzó a imaginar una vida distinta a la que veía a su alrededor en el Marruecos rural.

Pensé que quería trabajar y hacer algo diferente”, explica mientras describe la realidad de muchas mujeres en su entorno: matrimonios muy tempranos, escasa autonomía, poca educación y una presencia limitada en las decisiones económicas. Aunque tuvo que dejar la escuela antes de tiempo, siguió formándose sola a pesar de las reticencias iniciales de su familia. Aprendió árabe, francés e inglés comprando diccionarios y estudiando por su cuenta.

De casa familiar a alojamiento rural

Su proyecto de abrir la casa familiar al turismo no fue aceptado al inicio.

No es normal que una mujer tenga un negocio aquí, y a mi abuelo no le gustó al principio”, recuerda.

Con el tiempo, y viendo su determinación y sus primeros resultados, la familia entendió que era el camino que ella quería seguir. Saïda fue adaptando los espacios poco a poco: creando una zona para recibir visitantes, ofreciendo comidas y organizando pequeñas excursiones por el entorno. Una forma de mostrar el lugar y la tradición que tanto valora.

El inicio de una red de alfombras

Durante la pandemia, cuando no podían recibir viajeros, decidió publicar fotos de alfombras tejidas por mujeres de la zona. Poco después llegaron los primeros encargos desde Estados Unidos y, poco a poco, el proyecto creció. Hoy coordina a mujeres de cuatro aldeas: compra la lana, reparte los materiales y organiza los pedidos. Muchas de ellas nunca habían trabajado con plazos, por lo que Saïda ofrece pequeñas formaciones sobre medidas, diseños y tiempos.

El cambio ha sido significativo, tanto para ella como para las artesanas. Gracias a estos encargos, varias mujeres han empezado a tener ingresos propios y a tomar decisiones cotidianas en sus casas que antes no podían ejercer.

Entre tradición, modernidad y religión

Al final de la conversación, Saïda reflexiona sobre su forma de vivir:

Intento equilibrar mis tres vidas: soy moderna, soy tradicional y construí mi religión”.

Habla de mantener lo heredado sin dejar de explorar nuevas maneras de vivir y trabajar, un equilibrio que parece haber encontrado y que hoy define su día a día.

Una identidad que convive en tres planos

Antes de despedirnos, resume quién es con una frase que refleja su manera de estar en el mundo:

Soy una mujer amazigh, moderna y tradicional. Tengo tres vidas… y me gustan todas.

Gracias, Saïda, por compartir tu casa y tu forma de habitarla.

Si quieres conocer más sobre su proyecto o contactar con ella, puedes visitar su web: Saida Berber House

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